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 A pesar del tiempo y los avances que ha tenido nuestra sociedad con la diversidad de pensamiento, existe un gran problema social como lo es la discriminación hacia la comunidad LGBT actualmente y como se ha venido triplicando, llegando a presentarse casos de personas que han sido agredidas o humilladas por ser quienes son, hasta el punto de no poder conseguir empleo o tener la oportunidad de participar en muchas actividades como los demás, solo por ser diferentes a los ojos de nuestra sociedad.

La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexual (ILGA) y Amnistía Internacional, dieron a conocer en un informe de 2016 afirmando que existen 77 lugares en el mundo donde la relación entre personas del mismo sexo es considerada delito, países de Asia y África como Irán, Arabia Saudí, Yemen, Sudán, Catar, entre otros; que un hombre bese a otro puede generar castigos que van desde latigazos, cárcel y hasta la pena de muerte si hay relaciones sexuales. En el caso de las mujeres, 45 de los 77 países tipifican esto como delito. Por otra parte solo 22 de los 194 países reconocidos en el mudo, aceptan el matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

SIN DERECHO A SER LIBRES

 Pese a que en nuestro país no es así, es indignante como gran parte de esta comunidad ha sido excluido por sus congéneres, aun cuando Colombia es considerado un país “libre” y que se esfuerza para proteger los derechos de todos. Sin embargo, los pocos esfuerzos que ha tenido el gobierno en incluir a esta comunidad en la sociedad no han sido suficiente. No es un secreto que este tema es bastante contradictorio gracias a la “libertad” de pensamiento en nuestra nación, en donde todos pueden expresar su odio o rechazo hacia esta comunidad y decidir no llamarlo discriminación. Para ser sinceros no se hace lo suficiente para solucionar este gran problema que está afectando a todo el país.

 

Para llevar esto a nuestro contexto más cercano, consideremos la primera encuesta de bullying LGBT realizada en Colombia entre 2015 y 2016 por Colombia diversa y GLSEN, organización norteamericana que promueve la no discriminación en la educación, la cual reveló que el 71 % de los encuestados fue víctima de acoso verbal debido a su expresión de género (la manera de vestirse, comportarse, peinarse, entre otros).

 

Ahora bien, en Colombia la mayoría de la población se encuentra en contra de esta comunidad ya que este es un país conservador donde se frecuenta la discriminación. No creo que alguien merezca lo que estas personas están viviendo actualmente, se supone que todos tenemos derecho a ser quienes somos sin ser juzgados por eso. Al respecto, la encuesta antes mencionada, evidenció que el 70%  de los encuestados fue víctima de acoso verbal en el colegio debido a su orientación sexual, mientras que el 43% fue víctima de acoso físico en el colegio debido a la misma causa.

 

Finalmente sabemos que a pesar de los logros que ha tenido esta comunidad en los últimos años, la discriminación y los prejuicios sociales están siendo sus peores enemigos y que a pesar de todos los “esfuerzos” del gobierno para acabar con esto, la discriminación no es considerada como un crimen, o al menos no uno por el que hay condenados, entonces, ¿Es justo para ti lo que esta comunidad, estas personas, porque eso son, personas, pasen por toda esta clase de displicencia?.

Autora: Dayana Negrete 11°- 3

SOMOS PERSONAS

Cada quien debería tener la oportunidad de nacer libre, se supone que todos somos iguales, entonces, ¿por qué nos odiamos tanto? Según algunas enciclopedias, una persona es un: “individuo de la especie humana”, lo que quiere decir que todas y cada una de las personas que habitamos en el planeta tierra contamos con la misma descripción general. No debería haber personas que se nieguen a sí mismas, o a los demás por lucir, pensar y/o actuar diferente.

Científicamente todos somos genéticamente diferentes, por parte de la religión, estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, mientras que socialmente nos dividimos en estratos económicos, sin embargo, no tiene porqué ser así, no se debería rechazar a una persona por ser morena o blanca, homosexual o heterosexual, flaca o gorda, religiosa o atea, con o sin dinero, de una nacionalidad u otra, y así existen muchos otros factores sociales que se prestan para la discriminación. Nadie debe sentirse obligado a negar lo que literalmente es, se supone que somos seres autónomos, es decir, que podemos actuar según nuestro propio criterio, sin embargo, nos dejamos ofuscar por la cantidad de exclusiones que recibimos, sin generalizar.

De acuerdo con un informe del ODR (Observatorio de Discriminación Racial) y El Espectador, los afrocolombianos son la población más golpeada por el desplazamiento forzado. Pasan más hambre y son más pobres que los mestizos. Sus niños mueren a una tasa más alta y sus viejos son menos viejos porque la esperanza de vida afro es menor que la mestiza.

 

Ninguna persona en el mundo tiene la autoridad suficiente para hacerle daño a otra por la simple razón de no estar de acuerdo con lo que es, lo que dice o lo que hace. Las diferencias son mentales, discriminar a alguien por este tipo de factores es casi lo mismo que discriminarlo por preferir un sabor de helado distinto al que tú prefieres, no tiene sentido ni fundamentos para desarrollarse. Un ser humano que discrimina a otro por sus gustos, su físico o sus posesiones es una persona sin valores éticos y morales. Nadie debe pagar con sufrimiento por algo que no escogió ser. Nadie decide ser negro o blanco, tener poco o mucho dinero, ser homosexual o heterosexual, nacer en determinado país; son cosas con las que nacemos y debemos vivir, las personas debemos sentirnos orgullosas de quienes somos, no negarnos por la misma razón. Aceptar a los demás ya supone ser difícil, no deberíamos hacerlo más complicado para aquellos que deben aceptarse a sí mismos.

Ahora bien, la desigualdad supone ser una problemática que se ha venido tratando desde tiempos inmemoriales. Muchas personas se refugian en su religión y más aún, en la Biblia para rechazar a los homosexuales, si bien es cierto que en este libro sagrado se dice que: “Por eso, Dios los ha abandonado a pasiones vergonzosas. Incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que van contra naturaleza; y, de la misma manera, los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por los otros. Hombres con hombres cometen actos vergonzosos y sufren en su propio cuerpo el castigo de su perversión” –Romanos 1: 26-27, desde un punto de vista más amplio, puedo afirmar que Dios no permite que una persona nazca para hacerla sufrir, es decir, Dios no creó a los homosexuales para que sean discriminados, por el contrario, la misma Biblia afirma que Dios nos ama a todos y nos brinda la misma oportunidad de llevar una vida digna.

Por otra parte, todos merecemos el mismo grado de respeto y justicia, el ex presidente de los Estados Unidos es negro, hace aproximadamente 30 años se habría considerado una completa insensatez, sin embargo, hoy en día este tipo de inclusión es posible, por lo que personalmente no concibo rechazar a alguien por tener con un color de piel diferente. Estudios afirman que las personas ascendentes de raza negra cuentan con menos posibilidades que aquellos que descienden de blancos. A menudo las personas tenemos la deficiencia de repeler a personas de raza oscura sin darnos cuenta, hacemos comentarios ofensivos que, a pesar de ser sin intención, pueden llegar a herir la integridad de una persona que se encuentre a nuestro alrededor.

Hipotéticamente hablando, ¿qué tal que en 20 años todas aquellas personas que son discriminadas hoy en día discriminasen a aquellos que los discriminan? Entonces los homosexuales serían libres de amar y los heterosexuales deberían ocultar lo que son, las razas negras tendrían poder y las personas de raza blanca serían consideradas minorías, los gordos y gordas serían libres de mostrar su cuerpo sin miedo a las opiniones, las personas pertenecientes a países actualmente potencias mundiales pasarían a ser de tercer mundo y los que pertenecen a este, a tener una vida de primer mundo, ¿alguna vez si quiera hemos considerado la posibilidad de vivir así? Probablemente la respuesta sea no, porque usamos la discriminación y el rechazo para mantener el mundo de la manera que está, las personas con aparente poder lo seguirán teniendo mientras los demás debemos amoldarnos a lo que decidan para con nuestras vidas, entonces, ¿seguiremos viviendo en una sociedad irracional por miedo al “qué dirán”?

Probablemente yo no sepa mucho sobre la vida, no tenga la suficiente madurez para afrontar muchas situaciones de la cotidianidad, a pesar de esto, considero tener la suficiente dignidad para saber qué quiero con mi vida, qué debe importarme y a quienes debo alejar.

No conozco las circunstancias por las que ha vivido o vive cada ser humano que habita en el planeta, sin embargo, tengo muy claro que repudiar a otras personas por no tener las mismas condiciones que yo es un acto inhumano y miserable. Los que menos tienen a veces son los que más dan, es innecesario crearse prejuicios acerca de una persona por el simple hecho de no tener la misma percepción de las cosas que tú, si cada una de las personas nos tomáramos el tiempo de reflexionar en relación con nuestros actos y cuestionar a los mismos, entonces entenderíamos que muchas de las cosas que hacemos o decimos son sobrantes, aprenderíamos entonces que todos: somos personas.

 

Autora: Jessica Isabel Angulo López.

Grado: 11°2.

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